
Cuando las verduras no han sido invitadas a nuestra mesa durante largos años, lograr que estas sean bienvenidas requiere de un proceso: primero, conocer cuáles son; segundo, aprender sus beneficios; y tercero, probarlas en formas que nos sean irresistibles.
Tan sabia es la naturaleza que todo lo tiene previsto, incluso para los hábitos ¿sabías que la leche materna cambia de sabor según lo que comió la madre? ¿Sabías que esto prepara al bebé a tolerar e identificar los nuevos sabores que recibirá durante la alimentación complementaria (ablactancia)?
Por eso el primer paso para lograr buenos hábitos alimentarios es que la madre lactante incluya frutas, verduras y menestras en toda su variedad. Hay muchas cosas que se pueden hacer para formar un buen hábito, aquí te detallo algunas.
Conocer las verduras: el mercado es un gran lugar para conocer los nombres, colores, variedades y aprender a seleccionarlas según su calidad. Esto permitirá al pequeño y al grande, además de conocerlas, valorarlas, considerarlas y despertar el interés hacia ellas. Cuando lo haga se sorprenderá de todo lo nuevo que conocerá.
Conocer sus beneficios: es necesario que desde pequeños sepan que los vegetales son “buenos porque protegen la salud”, de esta manera aprenden a cuidar su cuerpo alejando la posibilidad de “comida chatarra” prefiriendo alimentos saludables como las verduras.
Presentarlas de forma irresistible: para el pequeño la comida puede ser un momento para investigar y despertar curiosidad a través de sus sentidos. Presente un plato formando figuras curiosas con los vegetales y los otros alimentos en el plato, jugar con los diferentes colores de verduras puede resultar una tentación. Permítale usar los dedos para sentir la textura, llevárselos a la boca, olfatearlos. Esto hará placentera la alimentación y aunque no sea su sabor favorito, ya estará probando y aumentará la posibilidad de volver a probar.
Pero si tu niño ya creció y no sabes qué hacer para que coma verduras, habrá que incluirlas de diferentes formas, intenta lo siguiente:
- Prepara alimentos que lleven como ingredientes verduras, por ejemplo tortillas con verdura, puré o pastel con verduras.
- Por la mañana puedes mezclar jugo de fruta con verduras. Intenta extracto de zanahorias, manzana y betarraga, es delicioso.
- Prepara emparedados con vegetales por ejemplo: 2 rebanadas de pan molde, 1 rebanada de jamón y queso hojas de lechuga y tomate, que se vea apetitoso como en la tele.
- Las ensaladas son fabulosas y puedes combinarlas con fruta seca y agregarles aliños sabrosos que cambien el sabor puro del vegetal.
- A veces es la textura lo que no agrada, puedes entonces incluirlas en guisos, picarlas y mezclarlas con arroz etc.
- Las cremas que llevan leche y verduras resultan ser muy agradables y puedes además enriquecerlas con queso rallado.
Debes considerar que adquirir nuevos hábitos toma tiempo, debemos perseverar sin obligar. Recuerda que la alimentación es una necesidad diaria para siempre y debe ser un momento placentero de compartir y acompañar. El buen ejemplo que damos cuando elegimos bien los alimentos, se transforma fácilmente en hábitos que gana toda la familia.
(Por Lic. Sara Abu-Sabbah Mitre - nutricionista)