
Para realizarle masajes al bebé se debe de escoger un periodo de tiempo en el cual la madre y el bebé se encuentren relativamente relajados y tranquilos, de preferencia media hora después de que el niño haya comido.
Asegúrese de que la temperatura del cuarto esté tibia y agradable para que no sienta frÃo (25-28 grados centÃgrados). Si el ambiente está frÃo o húmedo, usa una cobijita para cubrir aquellas partes del cuerpo que no estén siendo masajeadas.
Coloca al bebé en una superficie suave para que se sienta seguro y ambos puedan trabajar con comodidad. Ten algunas almohaditas a mano.
Es conveniente untarse un poco de crema de bebé en las manos y frotárselas para que estén suaves y tibias.
Básicamente el masaje fluye desde la cabeza hasta los dedos de los pies. Con delicadeza y suavidad trabaja con suaves toques en la cabeza, cara, mejillas, hombros, brazos, pecho, estómago y piernas.
Finaliza el contacto en la parte anterior del bebé con largos y ligeros toques desde la cabeza hasta los dedos de los pies.
Mientras lo acaricias obsérvalo dulcemente. MÃralo al mismo tiempo que tus manos entran en contacto con su piel. De este modo estimulas en el niño todos sus sentidos y se establece una comunicación mas intensa, visual y táctil. Si te provoca hablarle hazlo, no te inhibas.
Recuerda que son necesarios, toques cuidadosos y amorosos, no un masaje mecánico, por ello es conveniente ser flexible y no mantener una rutina rÃgida en los ejercicios.
Si el bebé quiere voltearse o cambiar de posición en el transcurso del masaje, déjalo, no lo obligues a mantener una posición. Puedes volver a retomar estas áreas después.