La leche materna es el único alimento que el niño necesita hasta cumplir los seis meses de edad. No hay leche evaporada o maternizada que pueda competir con ella. La leche humana está hecha para humanos y contiene todas las proteínas, minerales, calorías y grasas que el bebé necesita.
En investigaciones realizadas en laboratorios en todo el mundo, se ha examinado minuciosamente el contenido de la leche materna y se han determinado los requerimientos nutricionales del niño en sus primeros meses de vida. Los resultados han demostrado que el contenido alimenticio de esta leche cubre todas las necesidades del bebé, por lo menos hasta los seis meses de edad.
Es recién entonces, cuando el niño debe comenzar a recibir otros alimentos complementarios, pero debe seguir mamando hasta los primeros meses del segundo año. En otras palabras, la madre produce la cantidad y calidad de alimento que su hijo necesita, pero además la leche que produce es limpia, libre de bacterias, mantiene la temperatura correcta y no tiene costo alguno.
Es tan perfecto el mecanismo de producción de leche materna que se ha probado que ella es de buena calidad, aun cuando la madre no esté bien alimentada. Sólo en casos extremos de malnutrición materna esa leche se ve afectada. Pero si la madre recibe suplementos alimenticios su leche mejora. También es cierto que dar de lactar puede contribuir a espaciar los nacimientos de otros hijos. La succión del bebé demora el regreso de la menstruación y, por tanto, distancia el riesgo de un nuevo embarazo. Sin embargo, esto no es cien por ciento seguro y, por lo tanto, no debe ser tomado como método de planificación familiar. Las madres que no desean otro embarazo deben cuidarse con métodos que no impliquen tomar pastillas o usar inyecciones que contienen hormonas.
Leche materna es fundamental
El niño alimentado exclusivamente con la “leche de madre” no necesita ningún tipo de líquidos ni agüitas para la sed, porque la madre provee todo el líquido que necesita.
El niño tampoco necesita sopitas, frutas, ni carnes, por lo menos hasta los cuatro o seis meses, si tiene a su madre cerca cada vez que tiene hambre. Lo importante y lo que debemos recordar, es que el niño debe tener la oportunidad de acostumbrarse a mamar. Él sabe hacerlo. Nace con ese reflejo, pero a veces no sabemos cómo ayudarlo y hacemos que olvide lo que trajo aprendido.
Los niños que se alimentan únicamente con leche materna son menos propensos a sufrir enfermedades como neumonía, asma bronquial, diarreas o infecciones intestinales, y presentan menos alergias a determinados alimentos. Además, les ayuda a expresar al máximo su potencial de crecimiento corporal y desarrollo mental.
Dr. Manuel Peña
Representante de la Organización Panamericana de la Salud/ Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) en el Perú