Los galeones que cruzaban el Atlántico solían estacionarse en Cartagena y de ahí surcaban hacia Portobelo, donde descargaban su mercancía que en recuas de mulos atravesaba el istmo y la entregaban en Panamá… por flota de cabotaje eran llevadas entonces a lima.
Como señala Irving Leonard en su investigación “Los libros del Conquistador”, en marzo de 1605 un librero de Alcalá de Henares, Juan de Sarriá, condujo a Sevilla, a lomo de burros, 61 bultos de mercancías en las cuales venían 40 ejemplares de “El Quijote”. Esa carga venía destinada a Miguel Méndez, en el Virreinato del Perú.
Sin embargo, en el tramo entre Portobelo y Panamá, la lluvia mojó la carga y fue necesario desechar 90 libros malogrados, pero solamente uno era de “El Quijote” así que 39 copias llegaron más tarde, a Lima. Pero, según Ricardo Palma, el primer ejemplar de “El Quijote” que llegó a Lima fue el del Conde de Monterrey, Virrey del Perú, y procedía de Acapulco.
Cabe señalar que en aquellos tiempos estaba de moda la literatura caballeresca, pero con la llegada de “El Quijote” quebró ese mundo ideal de honores ultrajados y reparación de dignidades, con un toque de realismo que alteraba los arquetipos de nobleza convencionales…
A casi cuatro siglos de la desaparición del escritor se le reconoce a Miguel de Cervantes haber profundizado en el conocimiento de la idiosincrasia humana y habernos legado un testimonio artísticamente esplendente de la época en que vivió.
Foto: Wikipedia