
Samuel Clemens, conocido por el seudónimo de Mark Twain, tenía una forma particular de reflejar el contexto social de su época… denunció en cada una de sus obras el racismo o discriminación hacia los derechos de los negros o los indios de su país, considerados los más débiles.
Era un buen observador, y en sus obras plasmó, desde la mirada de sus personajes adolescentes, todo el horror de la civilización sureña y los valores morales que permitieron y alentaron la esclavitud en los Estados Unidos… es el caso de “Las aventuras de Tom Sawyer”, “El extranjero misterioso” o “Huckleberry Finn”, una novela sobre la amistad, la adolescencia y la libertad, ambientada en los años 30 y 40 del siglo XIX.
Precisamente con Huck Finn, narrado en primera persona, creó una nueva forma de expresión al emplear el lenguaje local de los esclavos del sur desde la voz y reflexión de un adolescente… de esta manera, le abrió los ojos a una sociedad con un exceso de moral mal entendida y conservadora que se resistía a ver en un adolescente, casi analfabeto, hijo del borracho del pueblo, su propia realidad.
El escenario para escarbar y denunciar todo el racismo y esclavismo de su época fueron las riberas del Mississippí, emblema de cambio, progreso vital y libertad.… a través de la ancha corriente de sus aguas describió con mucho humor y colorido las vidas e historias de las poblaciones aledañas. Las islas y las neblinas, las grandes tormentas y las sosegadas calmas del río simbolizan la búsqueda de la libertad de Huck y su amigo el negro Jim, que anhela escapar de la esclavitud.
Huck Finn es quizás uno de los más grandes personajes ficticios creados por Mark Twain, su obra maestra, que desde ya constituye un patrimonio de la narrativa universal.
Foto tomada de: http://www.teachwithmovies.org/guides/huckleberry-finn-DVDcover.jpg