
París, capital de Francia, es considerada una de las ciudades más bellas del mundo, la más visitada, y probablemente la más romántica de las que pueblan el planeta. El apelativo “ciudad luz” se debe a que fue la primera ciudad en dotar a sus calles y edificios importantes de luz eléctrica, lo que causó admiración en todo el mundo, y porque aquí se consolidaron los derechos del hombre y los principios de libertad, igualdad y fraternidad.
Sus calles y plazas mantienen un aspecto antiguo y clásico, impregnadas de modernidad, que se complementan con la belleza de sus parques y bosques… entre sus principales atractivos están el museo del Louvre, la rivera del sena, los campos elíseos, la torre Eiffel, el arco del triunfo, la plaza de la bastilla o el centro Pompidou, por citar algunos.
París es la ciudad que cautivara a poetas y artistas de otros tiempos y sirviera de inspiración a toda esa generación del siglo XIX como Émile Zola, cuando escribió “Naná”, describiendo el barrio bohemio de Montparnasse, sus teatros y bares… o al “vientre de parís”, el de los viejos mercados y cobertizos, y donde ahora se encuentra “el forum les halles”… lo propio haría víctor Hugo con la historia de Esmeralda y Quasimodo en la catedral de parís, en cuyo frontis se haya el kilómetro cero de Francia.
Y si se da una vuelta por los cementerios de Montparnasse, Père Lachaise o el panteón de los héroes, será como entrar a un túnel del tiempo y encontrarse con sus personajes favoritos, que yacen en la tumba de la gloria y la inmortalidad… y compartiendo con ellos nuestro vate peruano César Vallejo.
Y si no le teme a los fantasmas, acérquese al Teatro de la Ópera, y disfrute de su exquisita arquitectura… y ni qué decir de la gastronomía francesa, es una de las más refinadas y elegantes, cuya escuela es muy apreciada en todo el mundo.
Las noches de bohemia las puede pasar en el barrio latino de Saint Michel o en los cafetines de Montmartre y disfrutar de los espectáculos del Moulin Rouge o barrio de Pigalle…
Sin duda, París es una ciudad de ensueño a la que una vez que se llega, ya no se quiere dejar… ¡Bon voyage…!
Por: Amelia Villanueva, productora Letras en el tiempo