
“El hueco”, “La Curva” o el “Carpe Diem”, no serán precisamente los títulos de los libros que hay que leer en la universidad para lograr un mayor rendimiento y un buen trabajo en el futuro, pero a lo que sí aluden estos curiosos títulos es a esa pasillo hecho de memoria, y risas alumbradas por los faroles de las calles que todo universitario ha transitado alguna vez. Y es que hay un punto donde buenos y malos estudiantes universitarios coinciden a razón de por lo menos, una vez por semana: las célebres “chinganitas” que fungen de estaciones sociales al costado de toda casa de estudios, donde cachimbos y pregraduados acopian anécdotas y afilan diálogos inolvidables. Las hay de todo tipo, desde cocheras coloridas hasta peñas folclóricas con personalidad discotequera a las que no cierra ni un terremoto. Acompáñenos a conocer estos lugares a través de una sacrificada pascana por algunas de las universidades de Lima.