
El peruano Edgar Prado roza el límite del éxito en los Estados Unidos como si se tratara de un coloso y no de un hombre de escasos metro 55 de estatura y 51 kilos de peso. A sus 44 años la suerte lo mira con dientes de caballo y le habla de apuestas millonarias que crecen en sus bolsillos con la rapidez de un equino de mitología.
Llegó a los Estados Unidos hace 15 años jalando un pequeña maleta en la que destacaba un cassete de marinera y un puñado de recortes que comentaban de sus primeras victorias en el hipódromo de Monterrico. Tras meses de errar entre hipódromos y caballerizas, Edgar no desaprovechó la primera oportunidad para mostrar su arrojo.
“Edgar viene de una familia de hípicos. Su padre cuidaba caballos en el hipódromo de Monterrico y su hermano mayor era jockey. Lo traían cuando tenía 10 años”, cuenta el entrenador de Jockeys del hipódromo limeño, Teobaldo Vega. “Edgar tenía algo especial. Sus comentarios eran profundos y nunca se equivocaba. Veía una carrera y me decía: tal jinete debió girar a la derecha en tal curva para ganar más rapidez”, comenta el maestro hípico sin escatimar su admiración. “Yo siempre vi en él a un ganador”…
"Mi caballo vale un millón de dólares" [3:59m]:
Escuchar audio |
Escuchar como Popup
Hola.
El tamanio de una persona no le quita valor de ser coloso, puede ser un pequenio gigante, el autor parece despectivo, asi es como se empiesa la discriminacion pasando hasta al racismo, si no queramos que aya discriminacion de bemos empesar de correjir esto i mas aun cuando se trata de un periodista, debe de cuidarse mucho ya que es una pocicion que los lectores lo asimilan inconcienteemente,i cuanado hay posibilidad de burla i descriminacion sale este aceptado comentario de este periodista. mas cuidado con lo que califica, el medio de comunicacion muy infuyente, ” escasos es muy negativo”.
Comentario por rodrigo — 5 Mayo 2008 @ 17:29