¿Cuál es el secreto de la “U” para explicar el titulo logrado el miércoles?. Hay que dar vuelta la frase: es campeón indiscutido, el mejor equipo del torneo, precisamente porque no tiene secretos. Siempre se habló de la garra como ingrediente esencial de cada conquista de Universitario y este fresco campeón del Apertura estuvo a la altura de la historia. Fue primordial la mano de Ricardo Gareca, un técnico capaz, de palabras justas y de actitud respetuosa hacia cualquier rival: “Todos pueden complicar, todos son dificiles” fue su latiguillo de semana a semana.
El técnico argentino forjó un grupo apretado, solidario y trasmitió confianza a figuras como el incansable Miguel Torres, embolo firme para abrir el frente sobre la banda derecha. Atornilló a Carlos Galván como eje de la línea del fondo, un compendio de resolución, fibra anímica y experiencia que fue la piedra fundamental de la solidez defensiva.
No dudó en mantener a Raúl Fernandez en el arco, cuando algunas voces se inclinaban por la experiencia de Ibáñez que aceptó con sonrisa ser suplente de lujo. Y Fernández fue otra pieza clave de reflejos excepcionales y con un perfil de arquero seguro y ganador que apunta a la selección como paso ineludible.
Ratifico la titularidad de Rabanal -otra revelación 2008- dio seguridad a Araujo que se vistió de goleador enl a noche de la consagración para marcar el segundo en el 3-1 frente a Cienciano. Galvanizó la confianza de Rainer Torres. El gran recuperador del fútbol nacional, que se identificó tanto con la Trinchera Norte que su pasado en Cristal parece borrado. Por eso los hinchas corearon su nombre. Una forma de darle las gracias por su fundamental despliegue, respaldado por Toño Gonzáles, Cevasco y “Goyo” Bernales, refuerzos valiosos de una volante con recambios importantes y por eso superior a la del resto de los equipos.
Y su acierto mayor, más allá del peso del “Vagón” Hurtado, con un gol bajo el brazo y una Biblia siempre a mano, se concretó en la figura de Donny Neyra. El jugador mas gravitante del plantel a lo largo del Apertura y el encargado de disimular la ausencia del lesionado Mayer Candelo. Neyra fue el volante suelto con norte de área que sembró de goles y de pases las noches cremas. Servicios perfectos como el brindado para el primero del colombiano.
Donny Neyra fue el fusilero a la orden que acercó siempre el arco rival por su gran pegada, con potencia y dirección para asociarse a la mayoría de los triunfos obtenidos. Una cabal revelación y el acierto mayor de Gareca. Todos aportaron sin excepción, incluido “Malingas” Jiménez que marca un caso record sin precedentes: en tres torneos seguidos se clasificó campeón con San Lorenzo, Lanús y la “U”. Su presencia en el área siempre inquietó, creó preocupación y con goles o sin ellos, y aportó distracción firme en la defensas y abrió brechas para otros compañeros.
En síntesis: un gran capataz de pizarrón claro y un equipo de caudillos que pisó firme en cualquier terreno y reiteró que la garra no es puro cuento sino una verdad meridiana que forja vueltas olímpicas. Un indiscutido campeón.